09 octubre 2006

La hora del cuento

El otro día me preguntaba Mami Delux sobre cuándo empecé a leerle a Darío por la noche. Y justo ese mismo día, pensando en la respuesta a esa cuestión, recordé cómo empezó todo...

Hace ya algún tiempo, en uno de los múltiples trabajos que he tenido, me encargué de hacer unos talleres de cuentos infantiles para asociaciones de padres y madres de alumnos. Durante el tiempo de preparación leí artículos muy interesantes sobre el tema de la lectura infantil y los cuentos (a quien le interese, este artículo está bastante bien). Y lo que quería que quedara como "perla" de la sesión, eran dos ideas principales:

1. Que al niño hay que darle historias... las que sean, pero fomentar su pasión por la narración oral, por el poder de la palabra
2. Que dedicar un rato de nuestro tiempo en exclusiva a eso es darle la importancia que se merece tanto a la narración de historias como a nuestro hijo

Así es que con Darío empecé muy, muy pronto a contarle historias. Y muy pronto quiere decir con meses, ocho o nueve meses. Pero no le leía cuentos. Eso quedó para más adelante, cuando aprendió a manejar los libros como objeto, le atraían las imágenes y yo pensaba que era aburrido para él contar el "cuento del día". Y es que eso es lo que hacía, me sentaba a su lado en la cuna (a veces también en el coche) y le contaba todas las cosas que habíamos hecho ese día, y cuando terminaba le contaba lo que íbamos a hacer al día siguiente. Por supuesto todo adornado, y emocionada de cualquier cosa como : "y vamos a ir a poner gasolina al coche a un sitio especial que se llama gasolinera donde viven unos señores con un traje azul..." En fin, si tenéis niños os haréis una idea. Después vinieron las historias de otros, las de los libros o las historias populares.

Y ayer, como decía al principio, me dí cuenta de que había abandonado la antigua receta y aún era una receta deliciosa. Darío no suele contar muchas cosas de lo que hace cuando no está con nosotros. Ayer fue el primer día de cole y no conseguía que me dijera nada de nada. Cuando nos acostamos le conté lo que había hecho durante el día. Todo, desde que me levanté hasta ese momento. Y fue mágico. Cuando terminé de hablar, él empezó a contarme todo lo que había hecho, desde que se levantó...

Os lo recomiendo. Tal vez no funcione para siempre, pero estoy segura que el dedicar un rato a charlar o contar o lo que apetezca, quedará como un poso para el futuro.

Bueno, con la peque es diferente. Desde que la cambiamos a la habitación de los niños, ha escuchado las historias. Y no os lo vais a creer pero mientras le contaba el último cuento a Darío, me pareció que se asomaba para ver los dibujos...

Nota: No suelo contestar a los comentarios, me disculparéis, pero normalmente tengo tan poco tiempo que si no contesto al momento luego no tengo más tiempo de volver a leerlos... Pero muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

6 comentarios:

Elisaberta dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, yo también leo a mi hija desde que tenía meses, y ahora el niño también escucha (tienen 5 años y 16 meses), es un momento estupendo y todos los días lo espera, ahora está aprendiendo a leer y espera leer pronto ella misma los cuentos. Voy a probar lo de contarle lo que yo hago para ver si así mi hija me cuenta más cosas de su día.

Mami Delux dijo...

Alcheme!!
Gracias por estos tips, estan geniales, ya mismo escribo un post en mi blog y te link-eo!

abrazos,
MD

Turca dijo...

Gracias por este aporte.
Ya mismo te agrego a mis favoritos y te leo después con más tiempo.
Besosssss.

Elenilla dijo...

Hola Alcheme!
Yo tb empece contandole a Laura las cosas que habiamos hecho en el dia y a ella le encantaban desde pequeña unos cuentos con paginas duras que ella podia pasar. Ahora con el cambio de la cuna a la cama, le compre un cuento que tiene una recopilacion de todos los clasicos. A ella le encanta y ademas es nuestro ratito a solas sin el bebe. Lo malo es que le ha gustado tanto el del patito feo, que es el primero, que no pasamos de ahi. Como mucho hemos leido el siguiente, la bella durmiente.
Besos

Deluxe dijo...

Muy buena tu teoría para contar cuentos a los niños y desde luego es lo mejor para tener una relación de intimidad con ellos cuando son tan pequeños y que se abran y cuenten sus cosas.
Lo que dice Elenilla es cierto, siempre se obsesionan con el primer cuento o la primera película
de dibujos y la ven docenas de veces sin cansarse, es más, cuanto mejor se lo saben más les gusta.

Mariana dijo...

Que bueno! Qué bueno!
Te sigo leyendo, y ya tenés un enlace en mi blog. Saludos!