28 marzo 2007

Noticias y mudanzas

Un par de noticias...

1. Aunque con el tiempo un poco justo (tenéis hasta el 31 de marzo), todavía estáis a tiempo de apuntaros al intercambio de paquetes entre mamás que están organizando Mami Delux y Mariana. Me he apuntado porque me encanta sorprender y que me sorprendan y, además, es una bonita manera de conocer a aquellas mamás que leo habitualmente. Toda la información aquí o aquí.

2. Si tenéis máquina de pan o, simplemente os gusta el pan y las masas, este nuevo blog colectivo es ineludible, vamos, que no os lo perdáis. Yo sigo combatiendo mis ansias de fumadora de décadas con las manos en la masa. El marío se queja, no os penséis, porque si tiene que comerse todo lo que mi estrés fumeril produce, pues como que no va a poder seguir el régimen que le ha mandado el médico. Y yo entono el mea culpa y pregunto: ¿voluntarias para recibir paquetes de pan y dulces?

Además, animada por la reciente mudanza de Christine, os invito a visitar mi actual proyecto, al que dedico todo el tiempo de escritura que tengo, Cincuenta. Lamentablemente no he conseguido todavía que se pueda comentar. Estoy estudiando cómo hacerlo. Acepto sugerencias.

¡Ah, qué bien hemos entrado en la primavera, con esta lluvia preciosa!

15 febrero 2007

Coleccionistas

Leo en mi panel que he escrito mi último mensaje el 29 de diciembre... y pienso que hace siglos de eso, ¿no? El año pasado... ¡qué lejos queda!

Pero esta vuelta es por una buena causa. Hace cosa de unos quince días me enteré por una amiga de un nuevo proyecto colectivo en el que se invitaba a participar. El llamamiento no podía ser más interesante: si te gusta la lectura, si te gusta coleccionar... si las dos cosas, pues tienes que pasarte a ver esto.

Debo decir que gracias a los principios de otras personas ya he anotado en mi lista de lecturas algunas que no sólo parecen interesantísimas, sino que me hacen preguntarme ¿cómo no había caído antes en mis manos?

Aquí tenéis las instrucciones para participar. Hay un grupo de gente detrás, organizando y recogiendo sugerencias para que el proyecto sea grande y precioso. Pero, aunque no quieras/puedas colaborar, siempre puedes leer esos principios. Y puede haber uno o muchos que te llamen poderosamente la atención. ¿Nunca os ha pasado que cogéis un libro sin tener ni idea de qué va, leéis las primeras líneas y decís: me lo llevo? Para mí es una de las formas en que selecciono nuevas lecturas junto a las recomendaciones de amigas, la lectura anterior de obras del autor o la referencia a la obra en otras obras.

¿Tenéis algún principio precioso? Mi principio (uno de los primeros que se incluyeron en el proyecto) es este: "IT is a truth universally acknowledged, that a single man in possession of a good fortune must be in want of a wife", que se puede traducir como aquí. Pero, sinceramente, si puedes leerlo en inglés no lo dudes ni un segundo.

29 diciembre 2006

Breves #1

Últimamente en el trabajo nos hemos juntado muchas madres. Y uno de los temas recurrentes en nuestras conversaciones es el peso de los bebés.

Reconozco que desde que leí Mi niño no me come, de Carlos González (el Carlos pediatra de mi tribu, Carmen) mi visión de la alimentación infantil cambió para siempre.

No siempre tengo ganas de discutir con todas, de decirles que no es tan importante cuánto pesen los niños, que no es una competición, y que los niños te suelen marcar el ritmo de alimentación (siempre siguiendo unas pautas, cierto, pero diciendo lo que quieren y lo que no en su propia forma y lenguaje).

Pero encuentro que hay algo perverso en que nos pasemos media vida preocupándonos porque los niños pesan poco, para luego pasar el resto de la vida preocupándonos porque nosotras o ellos pesamos demasiado...

No creo que vuelva a escribir antes, así es que a todas ¡Feliz año nuevo!

11 diciembre 2006

De muertes insuficientes

Sólo un breve apunte para recordar.

Porque hay cosas que no se deben olvidar, aunque mueran los protagonistas. Porque es pobre consuelo que mueran estos tipejos. Porque a una se le olvida el ser buena persona y llora por los que quedan y porque el que se va no ha sufrido lo suficiente.

Y una quisiera creer que hay una "justicia universal" y que el mal que uno hace le vuelve tarde o temprano. Pero una sabe que el asesino no pasó por la cárcel, y que no se hizo ni siquiera justicia terrenal.

Nos queda llamar a las cosas por su nombre...

05 diciembre 2006

Nuevos hábitos

Mi historia con el tabaco siempre ha sido de amor. Sí, lo escribo para que quede para la posteridad: me encanta fumar.
Pero también es cierto que es un vicio compulsivo en mi: no puedo fumar un poco, nunca he podido. Recuerdo lo mal que me sentó mi primer cigarro y sin embargo, las ganas que me dieron de fumar otro. Y de esto hace ya muchísimos años.
Mi cuerpo ha sido muy sabio y en mis dos embarazos no me ha permitido, ya no fumar sino ni siquiera oler el tabaco (de hecho sospeché que estaba embarazada de Siria cuando un día al ir a encender un cigarrillo me dio una arcada). Pero tras los embarazos volví en las dos ocasiones a retomar el hábito.

En octubre dije que se había acabado, que ya estaba lista para dejar de fumar. Y ahí voy, para dos meses. Aparte de que me encanta fumar (¿ya lo he dicho?, es que me encanta de verdad), el principal problema que tengo es que necesito tener las manos ocupadas. Como en el trabajo ya no se puede fumar, pues me he acostumbrado a no fumar antes de dejarlo. Pero al llegar a casa, la cosa cambiaba. Solución: me he enganchado al amasado. Como habréis visto en mi última entrada (y tiempo habéis tenido porque actualizo de siglo en siglo), ahora estoy enganchada al horno, la harina y la mantequilla. Vale, por ahora la cosa funciona: cuando me da el ataque de ansiedad, saco los trastos y a probar cosas nuevas. No siempre salen bien las cosas y a veces hay que tirar todo a la basura. Pero en general estoy contenta con los resultados.

Así es que si a partir de ahora mis escritos son culinarios, no os extrañéis. Es mi terapia.

13 noviembre 2006

Noviembre, calabazas y desayunos

Ya son dos los años que llevamos tratando de que crezcan las calabazas en nuestro peque-huerto. Dos años en que plantamos y vamos viendo cómo crecen preciosas las plantas. Todo bien. Las flores aparecen, tímidas, de una en una (¡me encantan las flores de calabaza!) Pero no pasamos de ahí: todas las flores abortan y nos quedamos sin calabazas.
Y justo dos años hace en que la celebración de Halloween se nos ha presentado como más cercana: ya no es tanto del otro lado del Atlántico, o una cosa de las películas. Ahora tenemos celebración en el colegio, noche de “Truco o trato” en el vecindario, y, lo que más me gusta… todas esas blogueras mostrando en sus blogs lo que hacen con calabazas, cómo decoran sus casas y jardines, las manualidades y recetas para hacer con niños en esas fechas… inundación de calabazas en toda regla. Imposible resistirse.
Yo soy más de la “Castañada”, para qué engañarnos. Pero, ¿qué hacer cuando el tiempo no acompaña? Incluso en la guardería han retrasado la celebración de octubre a finales de noviembre. ¿Para qué ir a buscar hojas para celebrar el otoño si justo ahora están empezando a caer?
Cuestiones climáticas aparte, y como me repito mucho y ya sé que para qué quejarme si elegí yo mismita vivir en el sureste español… para celebrar mi enamoramiento calabacero, me he decidido a participar en el HEMC #5, que es una iniciativa que me parece genial, con estas magdalenas de calabaza.
Y aquí os dejo la receta. Os las recomiendo, porque además de estar buenísimas, son facílisimas de hacer.

Ingredientes para unas 15:

225 gr de harina
225 gr de calabaza hervida
120 gr de mantequilla a temperatura ambiente
150 gr de azúcar moreno
4 cucharadas de miel de caña
1 huevo
¼ cucharadita de sal
1 cucharadita de bicarbonato
1 ½ cucharaditas de canela molida
½ cucharadita de nuez moscada
30 gr de pasa de Corinto

Batir la mantequilla con el azúcar y la miel hasta obtener una crema ligera y esponjosa
Añadir el huevo batido y la calabaza. Mezclar bien.
Tamizar la harina, la sal, el bicarbonato, la canela y la nuez moscada y mezclar hasta amalgamar. Incorporar las pasas.
Precalentar el horno a 200ºC. Llenar los moldes hasta unas ¾ partes de su capacidad.
Cocer unos 12-15 minutos, hasta que ofrezcan una ligera resistencia al tocarlas.

Una nota para las que tengáis niños pequeños. Hasta ahora no me había decidido con el tema de preparar en casa repostería de ningún tipo. No se me da la cocina mucho, la verdad. Pero pensando en que Darío tiene que llevar todos los días desayuno al cole, me di cuenta que no me gustaba la idea de enviarlo con repostería industrial. Así es que ahora le preparo todos los domingos un tipo diferente de magdalenas (unas más exitosas que otras). Y le envío un par junto a un lácteo para beber y un puñaico de frutos secos.
Me parece que es un desayuno bastante equilibrado. Y, a lo que iba, ¡es facilísimo hacer magdalenas! Nunca lo hubiera dicho.
¡Que os aproveche!

09 octubre 2006

La hora del cuento

El otro día me preguntaba Mami Delux sobre cuándo empecé a leerle a Darío por la noche. Y justo ese mismo día, pensando en la respuesta a esa cuestión, recordé cómo empezó todo...

Hace ya algún tiempo, en uno de los múltiples trabajos que he tenido, me encargué de hacer unos talleres de cuentos infantiles para asociaciones de padres y madres de alumnos. Durante el tiempo de preparación leí artículos muy interesantes sobre el tema de la lectura infantil y los cuentos (a quien le interese, este artículo está bastante bien). Y lo que quería que quedara como "perla" de la sesión, eran dos ideas principales:

1. Que al niño hay que darle historias... las que sean, pero fomentar su pasión por la narración oral, por el poder de la palabra
2. Que dedicar un rato de nuestro tiempo en exclusiva a eso es darle la importancia que se merece tanto a la narración de historias como a nuestro hijo

Así es que con Darío empecé muy, muy pronto a contarle historias. Y muy pronto quiere decir con meses, ocho o nueve meses. Pero no le leía cuentos. Eso quedó para más adelante, cuando aprendió a manejar los libros como objeto, le atraían las imágenes y yo pensaba que era aburrido para él contar el "cuento del día". Y es que eso es lo que hacía, me sentaba a su lado en la cuna (a veces también en el coche) y le contaba todas las cosas que habíamos hecho ese día, y cuando terminaba le contaba lo que íbamos a hacer al día siguiente. Por supuesto todo adornado, y emocionada de cualquier cosa como : "y vamos a ir a poner gasolina al coche a un sitio especial que se llama gasolinera donde viven unos señores con un traje azul..." En fin, si tenéis niños os haréis una idea. Después vinieron las historias de otros, las de los libros o las historias populares.

Y ayer, como decía al principio, me dí cuenta de que había abandonado la antigua receta y aún era una receta deliciosa. Darío no suele contar muchas cosas de lo que hace cuando no está con nosotros. Ayer fue el primer día de cole y no conseguía que me dijera nada de nada. Cuando nos acostamos le conté lo que había hecho durante el día. Todo, desde que me levanté hasta ese momento. Y fue mágico. Cuando terminé de hablar, él empezó a contarme todo lo que había hecho, desde que se levantó...

Os lo recomiendo. Tal vez no funcione para siempre, pero estoy segura que el dedicar un rato a charlar o contar o lo que apetezca, quedará como un poso para el futuro.

Bueno, con la peque es diferente. Desde que la cambiamos a la habitación de los niños, ha escuchado las historias. Y no os lo vais a creer pero mientras le contaba el último cuento a Darío, me pareció que se asomaba para ver los dibujos...

Nota: No suelo contestar a los comentarios, me disculparéis, pero normalmente tengo tan poco tiempo que si no contesto al momento luego no tengo más tiempo de volver a leerlos... Pero muchas gracias a todos por vuestros comentarios.